Hola a tod@s!

Este blog está dirigido para padres de adolescentes, si, lo sabemos, es una etapa difícil, pues es esa transición cuando se deja de ser niño y nos vamos adentrando a ser un adulto.

Sabemos que estar con un adolescente en casa es difícil, es complicado que te haga caso, que conviva contigo, que platique, que se acerque con un adulto y mucho menos con sus papás, pero tranquil@, vas a tener días en que si quieran hablar, tú escúchalo, se atento a lo que te está contando y no te escandalices o juzgues tan rápido, tu hij@ se dará cuenta y se sentirá incomod@, y es probable que ya no te cuente lo que le suceda.

En esta etapa tu como padre y madre, vas a tener que ser más paciente, tener bien definidos las reglas que ellos van a obedecer y ser flexible cuando la situación lo amerite. Además de darles libertad de salir, hacer amigos nuevos, van a vivir nuevas experiencias y tu sentido de protección va a estar muy alerta. Ten en cuenta que no funciona cuando eres demasiado exigente y protector o por el contrario cuando eres muy permisivo, demasiada libertad también les hace mal, es una etapa complicada, donde vas a tener muchos problemas si caes en alguno de estos extremos, aquí te dejamos unos tips para una mejora en tu papel como padre o madre.

  1. Déjalo salir, siempre y cuando pongas limites, con estos límites tu deberás estar cómod@ y segur@ que es lo que quieres que se cumpla en tu hogar. Pues al tener bien definimos estos límites tendrás en tu casa coherencia y tu hij@ aunque no esté de acuerdo, sabrá las consecuencias y fomentarás a que sea responsable.
  1. Evalúa sus amistades, no se trata de hacerle de investigador, más bien, tener en cuenta con quienes se está juntando, quienes son sus amigos y quienes no. 
  1. En la comunicación, no te desesperes si el te contesta con un si, no o no se, tranquil@, si quieres que se abra contigo, tú también cuéntale como te fue en el día o de alguna experiencia, así abrirás la puerta a una comunicación.
  1. Respeta sus decisiones y dialoga con él, dile tus preocupaciones, lo que ganará y perderá tomando esa decisión, con el tiempo se dará cuenta de que no era la mejor decisión, tendrá un aprendizaje que lo hará madurar.
  1. Convive con tu pareja, respétense, ámense, tengan un día a la semana una noche libre para ustedes dos, así sus hijos sabrán con su ejemplo lo que es una relación en pareja. 
  1. Es la etapa de crear responsabilidades en él, como las labores en casa, sacar la basura, lavar los trastes, tender su cama o tener limpia su habitación, etc. Pero ¡Cuidado! NO LE CARGES LA MANO.
  1. Adáptense a sus nuevos gustos y encuentren uno que ambos disfruten, quizá antes jugabas a las muñecas o carritos con el/ella, ahora trata de seguir pasando tiempo con el/ella, si le gusta ver películas, tengan un día a la semana ver una película en casa o ir al cine.

A continuación les dejamos un breve testimonio de unos padres un adolescente.

Llegamos a la etapa de que quieres que tu hijo vuelva a hacer un niño. Bueno al menos, eso fue lo que me pasó. Pues al poco tiempo deje de reconocerlo, su ropa había cambiado, su música ni me digas ahora era bastante rara. Antes veía a mi hijo pasearse por toda la casa y quería que se quedara quieto, hoy ya no lo veo tiene un letrero gigante en la puerta que dice “No pasar”, cuando lo vio por primera vez mi esposo se enojó le dijo que tenía que mantener la puerta abierta, esa fue la primera batalla campal. Yo como mamá hacía el mejor esfuerzo por acercarme le preguntaba como le iba en la escuela pero ahora sus respuestas eran monosilábicas. Pareciera que ya no éramos familia, yo quería hacerle sentir que seguía ahí pero el siempre me rechazaba. 

A partir de aquí comencé a desesperarme y esto me llevó al enojo, del enojo a la frustración y de ahí a un sentimiento de desilusión conmigo misma de fracaso. Mi esposo tampoco sabía qué hacer y prefería no estar en casa así que más sola me sentía. Pensé en mandar a terapia a mi hijo, pero reconocí algo muy importante, yo necesitaba un espacio para desahogarme y para recargar mi pila. 

Cuando fui al psicólogo, recordé como me sentía de adolescente, me remonté a mi propia historia, fue una etapa difícil, me di cuenta que fueron los años donde tenía muchas dudas y temores. Ahí reconocí que yo estaba pidiéndole a mi hijo que fuera un niño o un adulto, cuando él estaba viviendo una etapa natural de transición entre dejar de ser un niño y ser un adulto, que era normal que tuviera cambios de estados de ánimo, que ahora no quiera jugar conmigo y a veces días que no quiera hablar conmigo, esta bien, para eso tiene a sus amistades, a sus hermanos, etc. Encontré paz cuando un día le dije a mi hijo que aquí estaba para lo que el necesitara y el simplemente me contestó “Si mamá, ya lo se”…

Si después de leer este blog, conoces a alguien que necesite ayuda, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, en ARANA contamos con psicólogos profesionales que pueden ayudar a esa persona que estimas.

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